Las TIC constituyen nuevas formas de
conocimiento que se convierten en herramientas para formar las redes
de comunicación y favorecer la incorporación masiva de saberes desde una
perspectiva de soberanía de Estado e Independencia Tecnológica. Invertir en Tecnologías de la
Información y Comunicación (TIC) es un componente transversal que afecta y potencia todo el esfuerzo continental para que la ciencia, la tecnología y la educación
se incorporen como herramientas poderosas para avanzar hacia la Sociedad del Conocimiento, contribuyendo a mejorar la
educación, la salud, el nivel de vida, el bienestar, la seguridad y la gestión de los servicios públicos.
Se enfatiza la importancia de las TIC como una herramienta transversal que contribuye al desarrollo sostenible y equitativo, al fortalecimiento de la gobernabilidad y la promoción de los derechos humanos, así como a la necesidad de trabajar intensamente para asegurar que cada persona en las Américas, particularmente los que se encuentran en situación vulnerable, en desventaja y con necesidades especiales, puedan participar de los beneficios potenciales generados por las nuevas tecnologías. Las TIC también pueden ser un elemento central para asegurar la colaboración en ciencia, tecnología e innovación en el Continente. Al día de hoy, no se concibe la ciencia de frontera sin TIC. Los centros científicos de referencia regionales, muy limitados por cierto, pueden fortalecerse y así construir condiciones para que los nuevos sean compartidos por todos los científicos de la región. Existe la necesidad de contar con herramientas y mecanismos efectivos que logren informar de manera masiva a la población.
El uso y acceso a nuevas tecnologías de información deben de formar parte de una estrategia de desarrollo integral. De la misma forma, las TIC deben ajustarse a las necesidades locales. El proceso de inclusión social requiere el desarrollo local de instrumentos de TIC adecuados culturalmente a cada región. Es esencial considerar la sostenibilidad de dichas estrategias, tanto en términos financieros como en la creación de una cultura ciudadana, a través de la educación y entrenamiento. Las TIC pueden implementarse exitosamente como resultado de un proceso de empoderamiento de la comunidad; es decir, cuando se desarrollan en el marco de un proceso sostenido de involucramiento social.
Se enfatiza la importancia de las TIC como una herramienta transversal que contribuye al desarrollo sostenible y equitativo, al fortalecimiento de la gobernabilidad y la promoción de los derechos humanos, así como a la necesidad de trabajar intensamente para asegurar que cada persona en las Américas, particularmente los que se encuentran en situación vulnerable, en desventaja y con necesidades especiales, puedan participar de los beneficios potenciales generados por las nuevas tecnologías. Las TIC también pueden ser un elemento central para asegurar la colaboración en ciencia, tecnología e innovación en el Continente. Al día de hoy, no se concibe la ciencia de frontera sin TIC. Los centros científicos de referencia regionales, muy limitados por cierto, pueden fortalecerse y así construir condiciones para que los nuevos sean compartidos por todos los científicos de la región. Existe la necesidad de contar con herramientas y mecanismos efectivos que logren informar de manera masiva a la población.
El uso y acceso a nuevas tecnologías de información deben de formar parte de una estrategia de desarrollo integral. De la misma forma, las TIC deben ajustarse a las necesidades locales. El proceso de inclusión social requiere el desarrollo local de instrumentos de TIC adecuados culturalmente a cada región. Es esencial considerar la sostenibilidad de dichas estrategias, tanto en términos financieros como en la creación de una cultura ciudadana, a través de la educación y entrenamiento. Las TIC pueden implementarse exitosamente como resultado de un proceso de empoderamiento de la comunidad; es decir, cuando se desarrollan en el marco de un proceso sostenido de involucramiento social.
El uso adecuado de las TIC brinda
posibilidades para la democratización de las comunicaciones y la creación de opinión pública en el debate de ideas, creencias y conocimientos. La utilización de
tecnologías de la información y de la comunicación de bajo costo, combinadas con regulaciones, políticas públicas propicias y modelos de desarrollo basados en las comunidades, permiten
proporcionar mayores beneficios a las personas, las organizaciones y a sus comunidades y aprovechar las TIC para
usos estratégicos.


